Un hombre de 36 años fue sentenciado a un año de prisión en suspenso tras admitir su culpabilidad en un episodio de violencia ocurrido en la localidad. La condena, que incluye dos años de reglas de conducta, responde a los delitos de amenazas agravadas por el uso de arma y tenencia ilegal de arma de fuego.
El conflicto se originó en un bar, donde el acusado, Pablo Guillermo Blanco, fue retirado del establecimiento tras molestar a un grupo de personas. Luego de proferir amenazas desde el exterior del local, el imputado se dirigió horas más tarde al domicilio de una de las víctimas. Según consta en el fallo, Blanco descendió de su vehículo empuñando una pistola, la cual cargó frente a los presentes mientras profería amenazas de muerte.
El altercado finalizó con la intervención de personal policial. Posteriormente, se constató que el agresor no contaba con la autorización legal para la tenencia ni la portación de armas. Una prueba clave en la causa fue el peritaje de su teléfono celular, donde se hallaron mensajes en los que el propio condenado relataba haber acudido al lugar con el revólver.
La sentencia fue dictada por el juez de control Carlos Espínola, mediante un juicio abreviado acordado entre la fiscalía y la defensa. Durante los próximos dos años, Blanco deberá fijar domicilio, evitar cualquier tipo de contacto o perturbación hacia los damnificados y abstenerse del consumo abusivo de alcohol y estupefacientes.


